Frases del escritor

Filosofía clásica y existencial en torno a la Literatura... Un camino de reflexiones y letras para encontrarnos.
Instagram:@ernestomarrero / Facebook: Ernesto Marrero Ramírez

martes, 25 de agosto de 2026

PODCAST: TESTIGOS DEL TIEMPO ¿QUÉ HACER CUANDO TODO SE ROMPE?

 


Conversaciones: Monja budista Kelsang Chojung

Vivimos en un mundo acelerado, lleno de adversidades, ruido exterior y, sobre todo, de ruido mental. Buscamos respuestas afuera, cuando la verdadera calma habita en el silencio interior.

​En esta serie de episodios, nos detenemos un momento para escuchar la conversación del escritor Ernesto Marrero con la monja budista Kelsang Chojung.

Acompáñanos en este viaje a través de la meditación, la filosofía de la mente, el autoconocimiento y la búsqueda de una paz interior en medio del caos cotidiano.

Poema: Al final de todo


 

Comparto mi Poema: "Al final de todo", de mi libro "El tiempo y su legado".

"Mi religión es vivir y morir sin arrepentimientos"... Milarepa

Declamación: Ernesto Marrero Ramírez 

Videos: pexels.com/videos Música: leberch-inspiring-580856, de pixabay.com

Edición de video: Mónica Guerra


domingo, 23 de agosto de 2026

Un testimonio que cruza las fronteras del mundo material

 Por: Ernesto Marrero R.


"Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir para siempre." 

 Mahatma Gandhi


                        



A continuación les comparto mi artículo: Un testimonio que cruza las fronteras del mundo material, publicado en la revista española Letras de Parnaso, correspondiente a la sección: Venezuela: Crónicas de una tragedia.


    Nos reunimos en aquella pequeña cafetería de Las Mercedes, en Caracas, donde el aroma del grano recién molido intentaba, en vano, disipar la nubosidad de la tarde. Jackson se sentó frente a mí, vistiendo aún con esa dignidad austera que caracteriza a muchos de los funcionarios de Defensa Civil, esas personas que están dispuestas a servir de corazón para rescatar al prójimo, simplemente porque su conciencia así lo indica. 

    Tras nuestro primer encuentro en el Hospital J.M. de los Ríos, este café prometía ser un encuentro para escuchar esas historias heroicas donde nuevas personas fueron rescatadas de los escombros, luego del fatídico doble cataclismo que oscureció a Venezuela. Pero la mirada de Jackson traía consigo un peso distinto, una misteriosa carga suspendida en la frontera entre lo físico y lo invisible.

    —Muchas de las tragedias en La Guaira no solo fracturan la tierra —me dijo, deslizando los dedos por el borde de su taza humeante—. También rasgan el velo ilusorio de lo que entendemos por realidad.

    Entonces me narró dos historias que recorrían los escombros como una brisa colectiva, confirmadas por varios rescatistas en el terreno: 

    La primera ocurrió durante las labores de salvamento en los sectores más devastados por el doble terremoto, específicamente en Coral Beach. El "Topo Mayor", Héctor Méndez González, un curtido especialista de los Topos Aztecas, grupo voluntario dedicado a la faena de cavar túneles entre las ruinas para rescatar a personas atrapadas. Allí se topó con un abismo que no figuraba en ningún plano estructural.

    En la penumbra de un pasaje estrecho, donde la tierra olía a cal y a tiempo detenido, el topo encontró a una mujer. Ella le hablaba con una lucidez desgarradora y angustiante, llorando amargamente mientras le relataba cómo una pared se le había venido encima. Lo desconcertante no era su relato, sino su inconsciencia: ella no sabía que había muerto. Hablaba desde la cadena de la existencia, atrapada en el instante preciso de su colapso. Tras de ella, sumido en una penumbra aún más densa, se erguía la figura de su esposo, quien la observaba en un silencio impregnado de una tristeza infinita, sin dejar de llorar. Ambos eran almas en pena, espectros suspendidos en el dolor de una transición aún no asumida. Cuando el Topo averiguó sobre esta pareja, le dijeron que ellos habían vivido en el noveno piso.

    —Lo que más estremeció al Topo continuó Jackson, con la voz temblorosa y cargada de un profundo asombro— no fue el encuentro paranormal en sí, sino la tremenda fragilidad de nuestra condición mortal. Esas almas vagaban porque la muerte las sorprendió sin aviso, aferradas a una cotidianidad material que se esfumó en un segundo, algo que le puede pasar a cualquiera.


                    
Fotografía: Valentina Moncada

    El segundo relato corresponde al de un bombero, que me pidió que no comentara su nombre, lo consideraba una persona seria y muy comprometida, y habíamos realizado otro rescate juntos. Ya en la noche, mientras descansábamos un rato de una dura jornada, me contó algo que me erizó la piel. Él y sus compañeros llegaron al sector de las Quince Letras. Derrumbes, escombros, desolación y dolor cubrían la atmosfera de todo el ambiente. Allí se encontraba un señor preocupado y sumido en la angustia, que al verlos les suplicó que le ayudaran a sacar a su hija. La niña le gritaba con desesperación que la sacaran de ese oscuro lugar. Estaba sepultada en un edificio de seis pisos reducido a tres. Comenzaron la labor de rescate y contactaron con una niña de 4 años llamada Sofía, que decía estar atrapada debajo de una viga. Comenzaron a picar piedras y a apartar escombros con desesperación. Ya con sus manos llenas de ampollas y sangre, lograron ver la manito de la niña, y esto les dio más fuerza para seguir excavando. Pero, cuando llegaron hasta Sofía, ella ya llevaba más de 24 horas de haber fallecido, tenía una gran viga sobre su abdomen, con sus vísceras expuestas. Su pregunta fue inquietante y escalofriante Ernesto. —¿A quién escuchamos entonces? ¿con quién habíamos hablado mientras luchábamos para encontrar su cuerpecito? Me dice que esa noche en el campamento el silencio, el miedo y la reflexión fueron totales.

    Después de que Jackson se marchara de aquel cafetín, me quedé sumergido en una inevitable reflexión filosófica sobre nuestra propia finitud. La muerte, esa certeza inexorable a la que con frecuencia le damos la espalda, nos acecha como un hecho absoluto, inevitable. Pero vivimos bajo la ilusión de la permanencia, construyendo certezas sobre cimientos de lodo, pensando que las desgracias y la muerte solo les llega a los demás y no a nosotros, y cuando el fin nos aborda este momento sin preparación, el tránsito se convierte en una agonía prolongada por la incomprensión de nuestra naturaleza impermanente y, peor aún, cuando dejamos nuestro cuerpo seguimos apegados a este mundo sin aceptar el nuevo estado inmaterial.

    Estamos de paso. La vida es un destello breve entre dos inmensidades inescrutables, el antes y el después. Esas almas suspendidas en las ruinas de La Guaira nos recuerdan que no podemos permitirnos el lujo de transitar la vida a la ligera, arrastrados como hojas a merced del viento. La única defensa ante la brevedad de nuestra existencia es el autoconocimiento y la profundidad de nuestras acciones: sembrar lo mejor de nosotros cada día sin esperar reconocimientos, cultivar la virtud, el altruismo, tomar conciencia y evolucionar internamente. Porque solo quien ha mirado hacia su interior y ha vivido con propósito puede aceptar su partida cuando el suelo, inevitablemente, ceda bajo sus pies.


Ernesto Marrero Ramírez

Corresponsal para Venezuela de la revista Letras de Parnaso

 

sábado, 22 de agosto de 2026

Un juego de azar



 

Les comparto "Un juego de azar"©. Balada Rock. Una pieza musical cuya letra nace de mi poema "El juego de la vida". Esta obra forma parte de mi libro "Fragmentos de impermanencia", editado en 2024 por Ediciones Alta Esfera y el Círculo de Escritores de Venezuela. En esta ocasión, la Interpretación y Música cobran vida gracias a la tecnología de Suno AI. Los videos se obtuvieron de Pexels.com y la Edición fue realizada por Mónica Guerra.


Poema: Tiempo, oasis de conciencia


Vivir es sostener el fuego que consume nuestra existencia.

El pulso en la muñeca es reloj de carne,

río de arena roja que no acepta retornos.

Entre la luz del amanecer y la fosa del ocaso

no hay murallas de piedra ni océanos insondables:

solo existe una delgada línea de instantes,

un hilo entretejido de experiencias que nutren la Conciencia

 

Caminamos por el mundo como reyes ciegos

gastando el oro de los años en monedas de humo,

y olvidando que el tiempo no se posee, se custodia.

Solo somos náufragos en una balsa

que navega hacia la isla oculta de nuestro Ser


Evolucionar no es acumular otoños en la piel

sino despojar al alma de sus vendajes.

Es mirar el tallo que nace en una grieta, ser ese tallo...

Comprender que el tiempo es semilla que germina,

Oasis sagrado para despertar de nuestro sueño

antes de que Hades reclame su territorio

 

Reconocer a Cronos no es frenar el paso de las horas,

es moldear el barro del presente con manos conscientes.

Es saber que la muerte solo espera a que los minutos se agoten

mientras la vida nos exige contemplar, reflexionar y florecer

en el breve tiempo que poseemos...

                Apenas un parpadeo del ojo de Dios

 

jueves, 20 de agosto de 2026


 

Comparto mi Poema: "Un día sin poema", de mi libro "Fragmentos de impermanencia".

"Cuando pensamos que un poema nos ha abandonado, él puede aparecer de manera misteriosa."

 

Declamación: Ernesto Marrero Ramírez

Videos: pexels.com/videos

Música: playlistsons-poetic-376759, de pixabay.com

Edición de video: Mónica Guerra


sábado, 15 de agosto de 2026

Una heroína en un refugio. Crónicas de la revista Letras de Parnaso


 

Una heroína en un refugio

Por: Ernesto Marrero Ramírez

 

Hay sucesos que tienen el peso aplastante de la tierra en movimiento. Cuando el doble terremoto de junio de 2026 sacudió las entrañas de La Guaira, no solo derrumbó estructuras de concreto, derrumbó vidas que se desmoronaron en una nube de polvo gris.

En medio de esta fatalidad, una mujer lo perdió todo en cuestión de segundos: su hogar, el refugio seguro de sus recuerdos, y a la médica de cabecera que la acompañaba, paso a paso, en su compleja batalla contra el cáncer. El impacto inicial fue un negro abismo. Ser golpeada por la pared de una doble pérdida sumió su espíritu en un estupor amargo. 

Se dice que la depresión no es más que el peso de un presente que se niega a ser aceptado, y en su caso fue así. Durante días, bajo la sombra ahogante de un refugio instalado en el Centro Comunitario de Catia la Mar, el peso de una enfermedad que azotaba su organismo y el vivo recuerdo de la tierra sacudiéndose bajo sus pies, mientras su vivienda se desmoronaba, creaban un horizonte opaco donde el sol había dejado de brillar. ¿Cómo sostener la propia vida cuando el cuerpo flaquea y el entorno ha dejado de existir?

​Sin embargo, el alma humana posee resortes misteriosos que no responden a la lógica de la ruina. Entre el correteo inquieto de los niños y la incertidumbre del hacinamiento, un murmullo interno comenzó a sobreponerse al dolor. Era el llamado irrenunciable de su vocación docente. Al mirar a la infancia descalza que vagaba entre los pasillos del albergue, comprendió que el miedo no podía tener la última palabra. Si el terremoto les había arrebatado el aula tradicional, ella reconstruiría el templo del saber con lo único que le quedaba: su dignidad y su conocimiento.

​Así nació la escuelita Urimare, bautizada en honor a la resistencia indígena del litoral. En el corazón de una sencilla carpa de lona, donde la brisa marina apenas aliviaba el sofocante calor, improvisó un espacio de moral y luces. Con apenas un par de cuadernos rescatados, lápices compartidos y una voluntad inquebrantable, convirtió aquel refugio en un oasis de aprendizaje y esperanza.

​Día tras día, entre trazos y lecturas en voz alta, devolvió a los niños la estructura que la catástrofe les había robado. Mientras les enseñaba a sumar, restar y articular las letras, su propia enfermedad parecía perder terreno frente al propósito vital que la sostenía. Enseñar se volvió su mejor terapia, la prueba viva de que el sentido de la existencia no se destruye con una catástrofe natural.

​Urimare no solo fue una carpa de alfabetización en Catia la Mar, fue un testimonio de que la vocación y la buena voluntad, cuando son auténticas, son capaces de florecer sobre la adversidad más profunda y transformar el dolor de una desgracia en un legado imperecedero.

 

Ernesto Marrero

Corresponsal de la revista Letras de Parnaso en Venezuela

 

 

martes, 11 de agosto de 2026

Podcast TESTIGOS DEL TIEMPO: Conversaciones con la Monja Budista Kelsang Chojung Parte III

 



PARTE III: ¿CUÁL ES EL SENTIDO DE LA VIDA?


Vivimos en un mundo acelerado, lleno de adversidades, ruido exterior y, sobre todo, de ruido mental. Buscamos respuestas afuera, cuando la verdadera calma habita en el silencio interior. En esta serie de episodios, nos detenemos un momento para escuchar la conversación entre el escritor Ernesto Marrero y la monja budista Kelsang Chojung.

Acompáñame en este viaje a través de la meditación, la filosofía de la mente, el autoconocimiento y la búsqueda de una paz interior en medio del caos cotidiano. Bienvenidos a este segmento de reflexión: TESTIGOS DEL TIEMPO... Busca tu espacio, respira y conecta.








Podcast TESTIGOS DEL TIEMPO: Conversaciones con la Monja Budista Kelsang Chojung Parte II

 


Podcast: Testigos del Tiempo

PARTE II: LA MEDITACIÓN


Vivimos en un mundo acelerado, lleno de adversidades, ruido exterior y, sobre todo, de ruido mental. Buscamos respuestas afuera, cuando la verdadera calma habita en el silencio interior. En esta serie de episodios, nos detenemos un momento para escuchar la conversación entre el escritor Ernesto Marrero y la monja budista Kelsang Chojung.

Acompáñame en este viaje a través de la meditación, la filosofía de la mente, el autoconocimiento y la búsqueda de una paz interior en medio del caos cotidiano. Bienvenidos a este segmento de reflexión: TESTIGOS DEL TIEMPO... Busca tu espacio, respira y conecta.





viernes, 31 de julio de 2026

Las flores que nacen de las cenizas

 

Fotografía: Ernesto Marrero Ramírez

Las flores que nacen de las cenizas

Reflexiones existenciales tras la tormenta: de la marea de Zenón a la trinchera de Frankl

Por: Ernesto Marrero Ramírez

Caracas, 28 de julio de 2026

 

I. El peso de la ruina

Hay momentos en que el tiempo no transcurre, se desmorona y forma grietas profundas, muy profundas. Ocurre cuando la vida azota con su látigo y cambia el rumbo de nuestros senderos. En La Guaira se conoce bien el sabor de esa fractura, ese silencio amargo que queda después que la furia de la naturaleza se apaga y nos deja a solas con el lodo, las piedras, el polvo o los escombros.

Cuando la casa que albergó nuestros abrazos se desmoronó, cuando los seres queridos se convirtieron en ecos lejanos, cuando perdemos una parte de nuestro cuerpo y nos sentimos incompletos, mutilados, cuando el ser humano se descubre insignificante y frágil frente al abismo ignoto de su propia existencia. Es natural que en ese momento brote la desesperación, que la mente se vuelva un torbellino y que la tentación de rendirse o desaparecer de este mundo se presenten como posibles escapes, ante un sufrimiento que excede las fuerzas del corazón.

Sin embargo, en medio del despojo más absoluto, cuando sentimos que nos han arrebatado todo, nace una pregunta muy antigua, pero siempre estremecedora: ¿Qué se puede hacer con las manos vacías si la vida nos lo ha quitado todo?

 

II. El mar que todo se lo llevó. Zenón de Citio y el naufragio

Muchos siglos antes de nuestras propias tormentas, en las costas del Mediterráneo, un hombre llamado Zenón de Citio contempló su vida hundirse en las profundidades del mar.

Era un comerciante próspero, nacido en Citio, Chipre, en el año 334 a. C., que lo arriesgó todo en un viaje marítimo que transportaría púrpura de Tiro (un valioso tinte fenicio muy cotizado) y diversos tipos de especias. Frente al puerto del Pireo, una tempestad impetuosa destruyó su nave, sumergiendo su mercancía, su riqueza y la estabilidad de su futuro en el fondo del océano.

Zenón caminó desolado hacia las playas de Atenas sin un solo centavo en el bolsillo, con la ropa empapada de sal y la mirada extraviada en el horizonte.

"¿Qué hace un hombre cuando el trabajo de toda su vida se disuelve en el agua?"

Lejos de dejarse arrastrar por el naufragio interior, Zenón entró en una pequeña librería y leyó la obra de Jenofonte qué hablaba del filósofo Sócrates, luego continuó leyendo a otros pensadores y quedó fascinado por la serenidad y sabiduría que poseían. Se dedicó a estudiar con varios filósofos y reflexionó mucho, así comprendió una verdad tan transparente como el cristal: el mar podía arrebatarle sus bienes, su riqueza y su estatus, pero jamás podría despojarlo de su libertad interior, de su capacidad de pensar, de sentir y de decidir cómo responder ante una tragedia. De aquella orilla desolada no nació la ruina, ni la depresión de un hombre, sino el “Estoicismo”, una corriente filosófica que trascendió en la historia y de la cual emanarían pensadores ilustres como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

 

III. La luz en la noche más oscura: Frankl y la libertad acorralada

Durante los años de horror en los campos de concentración nazis, el médico y neurólogo vienés Viktor Frankl fue despojado de todo cuanto puede poseer un ser humano: su profesión, sus manuscritos, sus ropas, su nombre y, lo más desgarrador, su familia. Su única culpa fue ser judío.

Aunque él ya venía desarrollando los fundamentos teóricos del análisis existencial en los años 30, la prueba de fuego de su teoría ocurrió entre 1942 y 1945, cuando fue deportado a varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau. En medio del despojo absoluto, Frankl observó un patrón determinante: la supervivencia física y psicológica no dependía únicamente de la constitución robusta, sino de tener un "para qué" vivir, un Sentido de vida. Aquellos prisioneros que conservaban un propósito —un proyecto inconcluso, la esperanza de volver a ver a un ser querido o la decisión ética de cómo sobrellevar el sufrimiento— mantenían una resistencia espiritual muy superior. De esta vivencia surgió su obra cumbre, El hombre en busca de sentido (1946), donde sintetiza la célebre premisa inspirada en Nietzsche: "Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo".

“La Logoterapia”, su más importante legado, no nació en un cómodo despacho de Viena, nació en las duras barracas del sufrimiento humano, junto al frío, el hambre, la humillación, la tortura, la soledad y en general, bajo la injusta bota del totalitarismo nazi. Sometido a estas duras condiciones, Frankl nos enseñó que no podemos elegir las tormentas que nos golpean, pero siempre podemos elegir la postura con la que nos mantenemos de pie ante ellas.

 

IV. El diálogo entre la marea y la sombra

Zenón de Citio y Viktor Frankl no se conocieron. Los separan más de dos mil años de historia, pero los une un mismo hilo de luz. El fenicio golpeado por un naufragio en el mar y el médico aprisionado por el odio nazi escalaron la misma cima existencial, porque la tragedia no es el final del camino, sino el territorio donde nace un significado profundo de estar vivos.

Ambos nos invitan a realizar una transformación íntima y personal: dejar de preguntarnos con amargura: "¿Por qué me ocurrió esto a mí?", para empezar a hacernos una pregunta transformadora y digna: "¿Quién voy a ser yo ante esto que me ha ocurrido?". La vida, aún en sus horas más oscuras, no nos exige una resignación pasiva, sino una respuesta activa. No somos responsables de la devastación que irrumpe en nuestras vidas, pero sí somos los únicos arquitectos de lo que construiremos sobre sus ruinas.

Mientras quede un soplo de aire en nuestros pulmones, la historia no ha terminado. En el desierto de la pérdida habita también la semilla de una fuerza insospechada. Es momento de recoger la propia dignidad del suelo, mirar al horizonte con la serenidad de Zenón y la esperanza inquebrantable de Frankl, y comprender que, incluso tras el más terrible de los cataclismos, el ser humano conserva la capacidad de florecer.

viernes, 24 de julio de 2026

Un templo a las Musas del Olimpo que sobrevivió al doble cataclismo

                           

 
Fotografía: Ernesto Marrero Ramírez

Venezuela: Crónica de una tragedia

A través de la Corresponsalía de Venezuela y de la mano de su coordinador Ernesto Marrero, ve la luz esta nueva iniciativa que nace de la convicción de que hay realidades que exigen algo más que una mirada fugaz, algo más que un titular apresurado, algo más que una opinión lanzada al paso. Exigen detenerse, escuchar, recoger, ordenar y dejar constancia, siendo desde esa voluntad que tu revista amiga, Letras de Parnaso abre este espacio para ir reuniendo, semana a semana (todos los viernes), textos (artículos) que ayuden a contar y comprender la tragedia venezolana desde su dimensión más profundamente humana, moral y cultural. No solo desde los grandes hechos que ocupan el debate público, sino también desde sus consecuencias, desde lo que se pierde, desde lo que se hiere, desde lo que se desmorona y desde aquello que, pese a todo, todavía resiste.

Juan Pellicer 

Editor

 

Un templo a las Musas del Olimpo que sobrevivió al doble cataclismo

Hay lugares donde el tiempo no se mide en horas, sino en capas de papel plasmadas de letras e ideas. En Sabana Grande, justo en la acera diagonal a la Alianza Francesa, se erige la Gran Pulpería del Libro Venezolano, uno de los monumentos a la palabra impresa más vertiginosos e inconmensurables de Latinoamérica. Fue un 24 de junio de 1981 cuando el historiador y bibliógrafo Rafael Ramón Castellanos abrió por primera vez estas puertas, sin imaginar —o quizás presintiendo— que terminaría levantando una fortaleza capaz de resistir la avalancha de la crisis económica, la tecnología y el olvido.

Hoy en día, este espacio resguarda más de tres millones de almas encuadernadas: un universo apretado entre libros usados, manuscritos con sabor a siglo, revistas, folletos y recuerdos de otra época. Bajo la guía de Rómulo Castellanos, hijo del fundador, el lugar ha dejado de ser una simple librería para convertirse en una trinchera vibrante. Es un bastión de resistencia en favor de la textura del papel; un refugio donde, entre múltiples pasadizos abrumadores, también resuenan canciones, poesías, muestras plásticas y encuentros artísticos de diversa índole.

Fue también un 24 de junio, pero de 2026 —exactamente 45 años después de su inauguración—, cuando un doblete sísmico sacudió sus entrañas. El temblor desplomó estantes e inundó los suelos con una marejada de más de cien mil libros. Aunque pareció que el caos ganaba la partida y su sombra opacaba los pasillos, este laberinto de ideas demostró tener vida propia. De la aparente penumbra emergieron manos anónimas: lectores devotos y el propio equipo de la pulpería se unieron para rescatar cada tomo de las ruinas. Allí, donde la sacudida derribó la historia, la solidaridad la devolvió a sus anaqueles para que pueda seguir siendo consultada por quienes anhelan saciar su curiosidad intelectual y por los que esperan encontrar tesoros literarios escondidos.

El propio Rómulo Castellanos afirma: «En un país tan golpeado, donde las librerías ya venían afectadas en lo económico, mantenerse de pie era muy difícil. Este año se ha vuelto especialmente duro para sostener el espacio. No obstante, a pesar de este luto nacional y del dolor que sentimos todos, la solidaridad de los venezolanos ante la catástrofe ha sido estupenda. Más de doscientas o trescientas manos han colaborado para que la Pulpería se vuelva a organizar y a levantar. Esto ha sido algo hermoso, de verdad que sí».

Es cierto que en los momentos de crisis y desgracia surge tanto lo más bajo como lo más sublime de la condición humana. En estos días convulsos en Venezuela se han evidenciado vicios y virtudes, ignominia y heroísmo; pero por cada funcionario corrupto, por cada buitre o predador inescrupuloso, hay cientos de ciudadanos con un gran corazón, benefactores decididos a ayudar al necesitado y a transformar nuestro mundo en un lugar mejor cada día, resueltos a levantar a Venezuela de tantos años de oscuridad y elevarla hasta la cima de la paz y la dignidad.

 

Por: Ernesto Marrero

Corresponsal de la revista Letras de Parnaso por Venezuela

 

Fotografía: Ernesto Marrero Ramírez


Fotografía: Ernesto Marrero Ramírez



 

viernes, 17 de julio de 2026

La dignidad entre los escombros

 

Fotografía de Valentina Moncada @valenmoncada 


Desde Letras de Parnaso queremos anunciar el nacimiento de una nueva iniciativa editorial, Crónica de una tragedia, dedicada a Venezuela: "Venezuela: Crónica de una tragedia".

A través de la Corresponsalía de Venezuela y de la mano de su coordinador Ernesto Marrero, recientemente incorporado, ve la luz esta nueva iniciativa que nace de la convicción de que hay realidades que exigen algo más que una mirada fugaz, algo más que un titular apresurado, algo más que una opinión lanzada al paso. Exigen detenerse, escuchar, recoger, ordenar y dejar constancia, siendo desde esa voluntad que tu revista amiga abre este espacio para ir reuniendo, semana a semana (todos los viernes), textos (artículos) que ayuden a contar la tragedia venezolana desde su dimensión más profundamente humana, moral y cultural.


Juan A. Pellicer
Editor.



La dignidad entre los escombros
Revista Letras de Parnaso
Por: Ernesto Marrero

      La naturaleza es el único testigo que no sabe mentir, pero cuando habla, lo hace con una potencia que calcina las palabras y ensombrece la visión. Venezuela, ese suelo que ya guardaba el eco amargo del deslave de Vargas, el caos político de tantos años y sus nefastas consecuencias, la crisis globalizada de una cruel pandemia que doblegó al mundo y un bombardeo que sorprendió la noche de Caracas, recibe ahora un golpe de brutalidad telúrica: dos terremotos consecutivos que han dejado al país sumido en una devastación física y emocional sin precedentes. No se trata solo del derrumbe de infraestructuras, sino del colapso absoluto de la cotidianidad de miles de venezolanos que hoy enfrentan la pérdida de sus familias, viviendas, negocios y de su integridad corpórea a través de la mutilación física o psicológica, sucesos que obligan a clamar por un sentido que reoriente sus vidas nuevamente.

    Fueron dos bramidos profundos, subterráneos, los que en pocos segundos desmantelaron el frágil escenario de un día cualquiera, uno de magnitud 7.2 y otro de 7.5. Personas que abrazaban la vida quedaron sepultadas o despojadas de un familiar, un amigo o de un sueño. Cuando el polvo finalmente se asentó, no quedó más que el silencio espeso de una catástrofe y la mirada perdida de un pueblo que se descubre, de la noche a la mañana, habitando el vacío absoluto. ¿Cómo regresar a la vida cuando el mapa de tu existencia ha desaparecido? ¿Cómo se respira cuando el pecho está lleno de cenizas, lágrimas y fantasmas?

    Ante una tragedia que desgarra la carne y el sentido, la respuesta no puede ser el frío análisis intelectual ni el consuelo superfluo de un optimismo burdo. Hay dolores que exigen ser habitados con una dignidad bravía. Cuando ya no queda nada afuera, el ser humano se ve obligado a mirar hacia ese único territorio que ninguna catástrofe puede agrietar: la trinchera de su Ser. Para levantarse de las ruinas de este presente, es necesario tejer un hilo de Ariadna, invisible pero indestructible, que traslade al dolor hacia la liberación de este laberinto, transformando la oscuridad de la pérdida en el amanecer de una nueva forma de habitar el mundo.

    Estas letras proponen un sendero de resistencia y reconstrucción humana para el pueblo venezolano, sustentado en un tejido conceptual de cuatro pilares filosóficos: las situaciones límite de Karl Jaspers, la Logoterapia de Viktor Frankl, la dicotomía del control y la ciudadela interna del Estoicismo griego y la doctrina de la impermanencia budista.

    Venezuela encarna de manera clara lo que el filósofo existencialista Karl Jaspers denominó una “Situación límite”. Para él, los seres humanos flotamos habitualmente en un mar de ocupaciones mundanas y seguridades ficticias que nos sumergen en una especie de adormecimiento. Sin embargo, de forma inevitable, tropezamos con muros inamovibles constituidos por el sufrimiento, la culpa, el azar y la muerte. Este terremoto rasgó de golpe la bruma de lo cotidiano y arrojó a las personas a una confrontación directa con la finitud de la existencia. Al romperse la estructura que nos sostenía, cae también la imagen ilusoria de lo que creíamos ser. En el fondo de ese despojo absoluto, descalzos ante la temporalidad, emerge la verdad más pura de nuestra condición: la conciencia de una fuerza íntima, desnuda y soberana que sobrevive a los escombros: “la existencia auténtica”.

    La resiliencia comienza cuando nos atrevemos a mirar el abismo de frente, a llorar sobre las piedras caídas y aceptar el naufragio, no como un destino final, sino como una revelación. Intentar esquivar el golpe, fingir que el fuego del vacío no quema o buscar una explicación lógica al azote del azar es prolongar la agonía.

    Es desde esa sinceridad donde cobra fuerza la voz de Viktor Frankl, recordándonos que, en “los campos de concentración de la vida”, donde al hombre se le arrebata la patria, el hogar, la familia y hasta la integridad de su propio cuerpo, permanece intacta la última de las libertades humana: la elección de la propia percepción sobre las adversidades de este mundo.

    Un terremoto destruye la soberanía externa, pero no puede legislar sobre la soberanía del alma. El sentido no se encuentra en la tragedia, sino en la respuesta que le damos. El camino hacia adelante exige que el sobreviviente inyecte un “para qué” a su respiración. Sobrevivir con un cuerpo transformado por los golpes, sostener la mano de un huérfano, acompañar a un herido o levantar una pared con el único brazo que queda, son actos de una belleza monumental. Quien encuentra un “porqué” para resistir, descubre que sus cicatrices ya no son marcas de derrota, sino cimientos de su propia trascendencia. Ya lo decía el propio Frankl en su libro El hombre en búsqueda de sentido: “El talante con el que un hombre acepta su ineludible destino y todo el sufrimiento que le acompaña, la forma en que carga con su cruz, le ofrece una singular oportunidad incluso bajo las circunstancias más adversas para dotar su vida de un sentido más profundo”.


Fotografía de Valentina Moncada @valenmoncada 

    Para sostener esa postura ante un infortunio, los antiguos estoicos nos legaron la arquitectura de la “ciudadela interna”: no un refugio para escondernos del caos exterior, sino una fortaleza mental para observarlo con claridad. Ellos nos enseñaron a trazar una línea implacable entre lo que el destino nos depara y nuestra capacidad de elegir cómo responder. El sismo, el derrumbe, el ayer que se llevó tantas vidas, pertenecen a la corriente incontrolable del universo. Pelear mentalmente con esos segundos en que la tierra tembló es un delirio que agota las pocas fuerzas que nos quedan. La libertad estoica no es indiferencia; es presencia absoluta en el único instante que poseemos: “el aquí y el ahora”. El suelo ya se movió, el evento es neutro, fuera de nuestro control. Solo queda levantarse y restaurar el orden de nuestra razón. La pregunta que salva no mira al pasado con reproche sino con aceptación, y al presente con el ímpetu del náufrago que decide actuar: ¿qué me exigen hacer la virtud, la justicia y el deber en este preciso momento, con lo mucho o poco que me ha quedado?

    Esta quietud interior se ilumina cuando comprendemos la enseñanza budista de la “impermanencia” (Anicca); porque nada en este mundo está hecho para durar, los soles se apagan, las montañas se desgastan, las ciudades y los cuerpos se transforman. El sufrimiento humano se vuelve intolerable cuando nos aferramos a las formas exigiéndoles que no cambien. Frente a la herida de la pérdida, Buda nos advierte sobre las dos flechas. La primera es el dolor inevitable de la tragedia: el golpe del concreto, el llanto por el familiar que fallece, la frustración por el miembro amputado. Negar esa flecha sería deshumanizarnos. Pero la segunda flecha es la que nos lanzamos nosotros mismos a través del resentimiento, la culpa y la resistencia a aceptar que el mundo ha cambiado. Esa es la que transforma el dolor natural en un “sufrimiento estéril” (Dukkha).

    Al abrazar el flujo constante de la vida y aceptar la realidad, desarmamos la segunda flecha y entendemos que, si bien todo lo hermoso puede transformarse en cenizas en un instante, de igual manera la devastación y las ruinas no van a permanecer por siempre. La impermanencia, que hoy se vistió de herida, mañana se vestirá de reconstrucción. Además, al caer los muros de cemento, caen también los muros del ego y nace el destello de la compasión. Al descubrir que el dolor del vecino es mi propio dolor, la resiliencia deja de ser un esfuerzo solitario y se convierte en un milagro colectivo.

    Superar esta desgracia en Venezuela no significa olvidar el trauma ni pretender que la vida volverá a ser la misma. Significa tener el coraje de fundar una nueva existencia sobre las grietas del pasado. Los cuatro pilares del pensamiento que revisamos, no son teorías para debatir en un aula; son antorchas para encender en mitad de la oscura noche. Nos dicen que somos vulnerables ante los embates de la naturaleza, pero invencibles en nuestra libertad de elegir cómo responder ante ella.

    El sendero de la vida se camina paso a paso, con el cuerpo que nos ha quedado, honrando a los que ya no caminan a nuestro lado y recibiendo a los nuevos viajeros que vienen a acompañarnos. Continuar el camino no es un acto de olvido, sino de “transmutación existencial”.

    El venezolano no se reconstruirá simplemente con nuevas edificaciones, sino conociendo el santuario de la virtud y la riqueza de su mundo interior. Cuando un ciudadano comparte su ración de pan en medio del desastre, cuando una mirada cansada encuentra un propósito para levantarse al alba, cada vez que aceptamos los Misterios de la vida y avanzamos con Propósito, mostramos que el espíritu humano es infinitamente más profundo que la tierra que lo sostiene. Que tiemble el suelo si ha de temblar, que la fortaleza del alma sigue en pie y nos conducirá hacia la cima del mañana.

Ernesto Marrero, corresponsal en Venezuela: Revista Letras de Parnaso.



Revista Letras de Parnaso


 

domingo, 12 de julio de 2026

Así son los días: Una canción dedicada a la Impermanencia.



Les comparto "Así son los días"©. Balada Pop. Letras con sentido. Una pieza musical cuya letra nace de mi poema "Penumbras y destellos". Esta obra forma parte de mi libro "El tiempo y su legado", editado en 2020 por  Ediciones Alta Esfera y Ediciones Quirón. En esta ocasión, la Interpretación y Música cobran vida gracias a la tecnología de Suno AI. Los videos se obtuvieron de Pexels.com y la Edición fue realizada por Mónica Guerra.


sábado, 11 de julio de 2026

Podcast TESTIGOS DEL TIEMPO: Conversaciones con la Monja Budista Kelsang Chojung



PARTE I: PRESENTACIÓN DE KELSANG CHOJUNG

 

Vivimos en un mundo acelerado, lleno de adversidades, ruido exterior y, sobre todo, de ruido mental. Buscamos respuestas afuera, cuando la verdadera calma habita en el silencio interior. En esta serie de episodios, nos detenemos un momento para escuchar la conversación entre el escritor Ernesto Marrero y la monja budista Kelsang Chojung.

Acompáñame en este viaje a través de la meditación, la filosofía de la mente, el autoconocimiento y la búsqueda de una paz interior en medio del caos cotidiano. Bienvenidos a este segmento de reflexión: TESTIGOS DEL TIEMPO... Busca tu espacio, respira y conecta.















martes, 23 de junio de 2026

Entrevista en Primera Página de Globovisión: Ernesto Marrero

 


Entrevista en Primera Página, de Globovisión 

La trayectoria de Ernesto Marrero:

Entre Letras, Líneas y Montañas. Las huellas de un Caminante


La Sociedad de la Superficialidad por Televen

 


En un mundo donde las apariencias y lo efímero a menudo ocultan lo verdaderamente importante, aprender a mirar más allá de la superficie se vuelve esencial.

Estuve conversando con Miguel Zambrano sobre La Sociedad de la Superficialidad, en su programa Palabra Cierta por Televen.


martes, 9 de junio de 2026

La leyenda de Sabio de la Montaña

 




La leyenda del sabio de la montaña es un cuento novelado de superación personal y estructura mitológica, escrito por el autor venezolano Ernesto Marrero Ramírez. La obra utiliza una narrativa alegórica y fantástica para invitar a los lectores a reflexionar sobre sus miedos, estructuras mentales y la toma de decisiones.

 

El argumento principal

La historia gira en torno a una antigua profecía en la comarca de Reimu. El pueblo vive bajo el sufrimiento y el terror sembrado por el malvado Rey Tirso III y su despiadado verdugo, Goliat.

La leyenda dice que un valiente guerrero de corazón puro llegará para liberar a la región de esta opresión. Ese guerrero es el protagonista, Rayhan. Sin embargo, para cumplir con su destino y vencer las fuerzas del mal, primero debe emprender un peligroso viaje hacia una montaña mística llamada "La cima de la sabiduría". Su objetivo allí es encontrar a un enigmático sabio anciano que le otorgará las herramientas espirituales y de conocimiento necesarias para salvar a su reino.

 

El viaje y las pruebas

A lo largo de su travesía, el guerrero no solo se enfrenta a monstruos o peligros físicos, sino también a pruebas psicológicas. Cada obstáculo en el camino representa los conflictos internos del ser humano:

  • Confrontación de miedos: El camino lo obliga a afrontar desafíos y mirar dentro de sí mismo para superar los temores que paralizan sus decisiones.
  • Las pruebas y la conciencia: Rayan debe abrir su corazón y su conciencia para reconocer que en el mundo existen personas falsas que se arrastran como serpientes, otras llenas de avaricia y vanidad como la hechicera Kriss, carroñeras como los buitres, llenas de ira como la serpiente Minthor, de muchas caras como la Quimera y otros maliciosos como los Demonios del acantilado. Aunque también encontrará buenos hombres que, con amor y filantropía, magnificaran a Sabio que habita dentro de cada uno de nosotros.

 

Mensaje y enseñanzas del libro

El libro utiliza el viaje de Rayhan como una metáfora de la vida misma. También se puede analizar bajo la óptica del llamado Viaje de héroe, ese individuo que al ser movido por la misma vida debe abandonar su vida cotidiana, emprender una travesía para enfrentar los miedos que azotan su inconsciente, y al final regresar transformado.

La obra busca transmitir que:

  • Las verdaderas limitaciones no son externas, sino las barreras mentales que nos imponemos.
  • Para cambiar nuestro entorno o superar una crisis, primero debemos alcanzar la madurez emocional y el autoconocimiento.
  • La constancia, la conciencia y mantener un "corazón puro" son las verdaderas armas contra la adversidad.

 


martes, 2 de junio de 2026

Exposición de Arte: Entre Letras, Líneas y Montañas


Así se inauguró mi exposición de Arte: "Entre letras, Líneas y Montañas"
que se realizó en la Casa de la Cultura del Municipio Baruta
Oswaldo Pérez Perazzo

 

La literatura en tiempos de Inteligencia Artificial


 ¿Corre riesgo la Literatura con la irrupción de la Inteligencia Artificial? ¿Sigue vigente el oficio de escribir cuando las máquinas también redactan?

En Persovisión conversamos con el escritor y filósofo Ernesto Marrero Ramírez sobre la vigencia de la literatura, sus tendencias y su lugar frente a la inteligencia artificial.

Persovisión es conducido por el Dr. Marcos Fidel Barrera Morales, con apoyo de CieaSypal.com y Saberinvestigar.com.

miércoles, 8 de abril de 2026

Nota de Prensa Exposición: Entre letras, líneas y montañas

 



Ernesto Marrero presenta su exposición: Entre letras, líneas y montañas

 

Caracas, Venezuela– Ernesto Marrero Ramírez fusiona literatura, arte y naturaleza en su nueva exposición: “Entre letras, líneas y montañas”. Las huellas de un caminante.

La muestra individual se inaugurará el próximo 15 de abril en la sala Oswaldo Pérez Perazzo de la Casa de la Cultura de Baruta, ofreciendo un recorrido por las huellas creativas y ontológicas de este polifacético autor venezolano.

Caracas, 8 de abril de 2026. Los invitamos a la inauguración de la exposición “Entre letras, líneas y montañas. Las huellas de un caminante”, una muestra individual del escritor y artista plástico Ernesto Marrero Ramírez. La cita es el miércoles 15 de abril a las 2:00 pm. en los espacios de la Casa de la Cultura del Municipio Baruta.

La exposición propone una experiencia inmersiva que conecta tres pilares fundamentales en la vida del autor: la palabra escrita, el trazo plástico y la conexión con la naturaleza. A través de un recorrido que el mismo Marrero define como las "huellas de un caminante", los asistentes podrán transitar por:

Entre Letras: Un acercamiento a su obra literaria, con sus catorce libros publicados, incluyendo sus títulos más recientes como Entre dioses y mortales y Fragmentos de Impermanencia, donde la filosofía y la poesía se entrelazan.

Entre Líneas: Una selección de sus pinturas, donde el uso del color y la forma traducen emociones y visiones abstractas capturadas a través del pincel.

Montañas: Un registro de su labor como senderista en compañía de su familia, actividad que ha denominado en las redes: “Aventuras en familia”. Además, esta disciplina ha servido de combustible para su introspección y reflexión sobre ante la imponencia de la Creación y nuestra limitada finitud. Con sus palabras nos dice: La montaña nos enseña humildad, paciencia y la belleza del esfuerzo compartido. Estas cumbres no solo han sido destinos, sino maestras que han moldeado mi perspectiva sobre la vida”.

Afirma Ernesto Marrero que: “Esta exposición no es solo una exhibición de objetos, sino el relato de un recorrido interior”, haciendo referencia a aquella frase que estaba escrita en el frontispicio del oráculos de Delfos y que tanto repitió Sócrates: “Conócete a ti mismo”. Y en este sentido concluye: “Entre letras líneas y montañas es la síntesis de lo que veo al caminar los senderos de la vida, lo que siento al pintar y las ideas que puedo transmitir con mis escritos”.

La muestra cuenta con el apoyo de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Baruta y busca promover el talento local que integra diversas disciplinas humanísticas. La entrada será gratuita y la exposición permanecerá abierta al público hasta el 15 de mayo.

 

Detalles del evento:

Inauguración: 15 de abril de 2026.

Clausura: 15 de mayo de 2026.

Lugar: Sala Oswaldo Pérez Perazzo de la Casa de la Cultura del Municipio Baruta (Casco Histórico de Baruta).

Horario: De lunes a viernes de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. y los sábados de 9:00 am. a 1:00 pm.

 

Sobre el autor:

Ernesto Marrero Ramírez es poeta, cuentista y ensayista venezolano. Licenciado en Administración y Magister en Filosofía Práctica de la Universidad Católica Andrés Bello. También realizó estudios superiores de Psicología Existencial en la Universidad Wiener en Lima, Perú, y Psicología Analítica en el Centro de Estudios Junguianos en Caracas, además de Narrativa Contemporánea en la UCAB. Es miembro de la Sociedad Venezolana de Filosofía, de la Sociedad de Autores y compositores de Venezuela y Director de Cultura del Círculo de Escritores de Venezuela. También es profesor universitario, investigador, conferencista, asesor gerencial, locutor, productor de micros radiales y articulista sobre temas filosóficos, biográficos y existenciales. Varios poemas de su autoría se han traducido al francés, al inglés y al ruso. Algunos de sus libros: El pececito que quería ser humano, La leyenda del sabio de la montaña, Y ahora… ¿por dónde empiezo?, Cuando tenga tiempo, empiezo, Pasajes secretos del alma, El Futuro nos Alerta, Quisiera contarte algo, El jardín de la existencia, El tiempo y su legado, Fragmentos de impermanencia y Entre dioses y mortales.

 

Contactos:

Para más información, visita o sigue sus redes sociales:

Blog: ernestomarreroramirez.blogspot.com

Instagram: @ernestomarrero

Facebook: Ernesto Marrero Ramírez

Correo electrónico: ernestomarreroramirez@gmail.com

 



jueves, 5 de marzo de 2026

Náufrago: Balada latina, Balada romántica




Les comparto "Náufrago"©. Balada latina, balada romántica. Una pieza musical cuya letra nace de mi poema "Presencia ". Esta obra forma parte de mi libro "El tiempo y su legado", editado en 2020 por Ediciones Alta Esfera. En esta ocasión, la Interpretación y Música cobran vida gracias a la tecnología de Suno AI. Los videos se obtuvieron de Pixeles.com y la Edición fue realizada por Mónica Guerra.