Vivir es sostener
el fuego que consume nuestra existencia.
El pulso en la
muñeca es reloj de carne,
río de arena roja
que no acepta retornos.
Entre la luz del
amanecer y la fosa del ocaso
no hay murallas de
piedra ni océanos insondables:
solo existe una
delgada línea de instantes,
un hilo entretejido
de experiencias que nutren la Conciencia
Caminamos por el
mundo como reyes ciegos
gastando el oro de
los años en monedas de humo,
y olvidando que el
tiempo no se posee, se custodia.
Solo somos náufragos
en una balsa
que navega hacia la
isla oculta de nuestro Ser
sino despojar al
alma de sus vendajes.
Es mirar el tallo
que nace en una grieta, ser ese tallo...
Comprender que el
tiempo es semilla que germina,
Oasis sagrado para
despertar de nuestro sueño
antes de que Hades
reclame su territorio
Reconocer a Cronos
no es frenar el paso de las horas,
es moldear el barro
del presente con manos conscientes.
Es saber que la
muerte solo espera a que los minutos se agoten
mientras la vida
nos exige contemplar, reflexionar y florecer
en el breve tiempo
que poseemos...
Apenas un parpadeo
del ojo de Dios

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