Frases del escritor
Filosofía clásica y existencial en torno a la Literatura... Un camino de reflexiones y letras para encontrarnos.
Instagram:@ernestomarrero / Facebook: Ernesto Marrero Ramírez
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sábado, 4 de junio de 2016
Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5)
Ernesto Cardenal - Nicaragua
Escucha mis palabras oh Señor
Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.
No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa
Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra
Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra
Sus radios mentirosos rugen toda la noche
Sus escritorios están llenos de planes criminales
y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes
Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucientes
son las bayonetas...
Castígalos oh Dios
malogra su política
confunde sus memorándums
impide sus programas
A la hora de la Sirena de Alarma
tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba
Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
como con tanques blindados.
Poeta: Ernesto Cardenal
viernes, 3 de junio de 2016
Poema: ¿Quo Vadis?
Adela Zamudio - Bolivia
Sola, en el ancho páramo del mundo,
Sola con mi dolor,
En su confín, con estupor profundo
Miro alzarse un celeste resplandor:
¡Es Él! Aparición deslumbradora
De blanca y dulce faz,
Que avanza, con la diestra protectora
En actitud de bendición y paz.
Inclino ante Él mi rostro dolorido
Temblando de ternura y de temor,
Y exclamo con acento conmovido:
- ¿A dónde vas, Señor?
- La Roma en que tus mártires supieron
En horribles suplicios perecer
Es hoy lo que Los césares quisieron:
Emporio de elegancia y de placer.
Allí está Pedro. El pescador que un día
Predicó la pobreza y la humildad,
Cubierto de lujosa pedrería
Ostenta su poder y majestad.
Feroz imitador de los paganos,
El Santo Inquisidor
Ha quemado en tu nombre a sus hermanos…
¿Adónde vas, Señor?
Allá en tus templos donde el culto impera
¿Qué hay en el fondo? O lucro o vanidad.
¡Cuán pocos son los que con fe sincera
Te adoran en espíritu y verdad!
El mundo con tu sangre redimido,
Veinte siglos después de tu pasión,
Es hoy más infeliz, más pervertido,
Más pagano que en el tiempo de Nerón.
Ante el altar de la Deidad impura,
Huérfana de ideal, la juventud
Contra el amor del alma se conjure
Proclamando el placer como virtud.
Las antiguas barbaries que subsisten,
Sólo cambian de nombre con la edad;
La esclavitud y aun el tormento existen
Y es mentira grosera la igualdad.
¡Siempre en la lucha oprimidos y opresores!
De un lado, la fortuna y el poder,
Del otro, la miseria y sus horrores;
Y todo iniquidad… Hoy como ayer.
Hoy como ayer, los pueblos de la tierra
Se arman para el asalto y la traición,
Y alza triunfante el monstruo de la guerra
Su bandera de espanto y confusión.
Ciega, fatal, la humanidad se abisma
En Los antros del vicio y del error,
Y duda, horrorizada de sí misma…
¿Adónde vas, Señor?
martes, 31 de mayo de 2016
Poema: Imposición
Por: Ernesto Marrero
Ya se
derritió la delgada máscara.
El
sórdido verdugo
dictó la
sentencia.
El
soplete del autoritarismo
incrementó
su llama
y el
tornillo se soldó
en el
oscuro foso del poder.
Los
lobos aúllan con más fuerza
bajo la
angustiada luna
y los
buitres vuelan en círculos
para
picotear los restos
de una
democracia
que con
lentitud fallece.
Los
panes se alejan
de las
manos pobres,
se
pueden escuchar
a los
estómagos crujir
como
viejos maderos
golpeados
por las olas.
La
educación es corroída
por el
óxido ideológico
y los
enfermos arrojan
sus
débiles quejidos
al oído
sordo del Inconsciente
que
sonríe desde lo más alto.
Cada vez
son más cruces
en el
jardín de la resistencia.
Aguerridas
manos que devuelven
las
bombas del despotismo,
del
resentimiento y la soberbia.
Manos
que caen gloriosas
ante los
gases envenenados
que
expelen las verdes cobras.
Mi mente
se congela
y se
petrifican mis ojos
ante la Medusa
de la corrupción
ante la
Hidra de la injusticia
ante la
felonía y el deshonor.
Hoy solo
se escucha
el canto
solemne
del antiguo
honor de los soles,
de
aquellos héroes pretéritos
de
lanzas tricolores
y
espadas virtuosas
que
lucharon por su nación.
Una
vigorosa remembranza
de
sangre y patria
que con
nostalgia se disuelve
en las
páginas de los libros.
Se me
agota el grafito,
se me
acaban las hojas
y se me
vuelan las letras
de tanto
escribir en el viento.
Ya los
nubarrones cubrieron el cielo
y la tempestad
deviene impía
sobre
las curtidas manos
que encadenadas
imploran Libertad.
sábado, 28 de mayo de 2016
sábado, 30 de abril de 2016
Poema: Indigno
Por Ernesto Marrero
Del libro: El tiempo y su Legado
Dulce veneno el que brota
de los labios del Indigno.
Imán que atrae
al ignorante
y a los serviles gusanos
que se arrastran
sobre las verdes arcas
Aunque en un cáliz de oro
se sirva este veneno
su dosis es letal:
*Adormece el discernimiento.
*Pulveriza el honor.
*Desmiembra sociedades…
A pesar de que esta toxina
infecta a la nación
que lentamente agoniza,
a la nación que se
hunde en la fosa
de la desesperanza
y en la rancia pólvora
del criminal protegido.
Existe un antiveneno
que la neutraliza: “La dignidad”…
Un poderoso antídoto
que disuelve las mentiras
y destruye las garras
del buitre opresor.
Antídoto que se debe adquirir
con urgencia…
“aunque suele escasear
muchas veces
en la farmacia
de la conciencia”
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