Frases del escritor

Filosofía clásica y existencial en torno a la Literatura... Un camino de reflexiones y letras para encontrarnos.
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sábado, 4 de junio de 2016

Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5)



Ernesto Cardenal - Nicaragua
 

Escucha mis palabras oh Señor
                                                            Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra

                              Sus radios mentirosos rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales
                                                                      y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucientes
                                            son las bayonetas...
Castígalos oh Dios
                                    malogra su política
confunde sus memorándums
                                                      impide sus programas

A la hora de la Sirena de Alarma
tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
                                                                      tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
                                        como con tanques blindados.




Poeta: Ernesto Cardenal


viernes, 3 de junio de 2016

Poema: ¿Quo Vadis?



  

Adela Zamudio - Bolivia 

Sola, en el ancho páramo del mundo,
Sola con mi dolor,
En su confín, con estupor profundo
Miro alzarse un celeste resplandor:

¡Es Él! Aparición deslumbradora
De blanca y dulce faz,
Que avanza, con la diestra protectora
En actitud de bendición y paz.

Inclino ante Él mi rostro dolorido
Temblando de ternura y de temor,
Y exclamo con acento conmovido:
- ¿A dónde vas, Señor?

- La Roma en que tus mártires supieron
En horribles suplicios perecer
Es hoy lo que Los césares quisieron:
Emporio de elegancia y de placer.

Allí está Pedro. El pescador que un día
Predicó la pobreza y la humildad,
Cubierto de lujosa pedrería
Ostenta su poder y majestad.

Feroz imitador de los paganos,
El Santo Inquisidor
Ha quemado en tu nombre a sus hermanos…
¿Adónde vas, Señor?

Allá en tus templos donde el culto impera
¿Qué hay en el fondo? O lucro o vanidad.
¡Cuán pocos son los que con fe sincera
Te adoran en espíritu y verdad!

El mundo con tu sangre redimido,
Veinte siglos después de tu pasión,
Es hoy más infeliz, más pervertido,
Más pagano que en el tiempo de Nerón.

Ante el altar de la Deidad impura,
Huérfana de ideal, la juventud
Contra el amor del alma se conjure
Proclamando el placer como virtud.

Las antiguas barbaries que subsisten,
Sólo cambian de nombre con la edad;
La esclavitud y aun el tormento existen
Y es mentira grosera la igualdad.

¡Siempre en la lucha oprimidos y opresores!
De un lado, la fortuna y el poder,
Del otro, la miseria y sus horrores;
Y todo iniquidad… Hoy como ayer.

Hoy como ayer, los pueblos de la tierra
Se arman para el asalto y la traición,
Y alza triunfante el monstruo de la guerra
Su bandera de espanto y confusión.

Ciega, fatal, la humanidad se abisma
En Los antros del vicio y del error,
Y duda, horrorizada de sí misma…
¿Adónde vas, Señor?

martes, 31 de mayo de 2016

Poema: Imposición





Por: Ernesto Marrero

Ya se derritió la delgada máscara.
El sórdido verdugo
dictó la sentencia.
El soplete del autoritarismo
incrementó su llama
y el tornillo se soldó
en el oscuro foso del poder.
Los lobos aúllan con más fuerza
bajo la angustiada luna
y los buitres vuelan en círculos
para picotear los restos
de una democracia
que con lentitud fallece.

Los panes se alejan
de las manos pobres,
se pueden escuchar
a los estómagos crujir
como viejos maderos
golpeados por las olas.
La educación es corroída
por el óxido ideológico
y los enfermos arrojan
sus débiles quejidos
al oído sordo del Inconsciente
que sonríe desde lo más alto.

Cada vez son más cruces
en el jardín de la resistencia.
Aguerridas manos que devuelven
las bombas del despotismo,
del resentimiento y la soberbia.
Manos que caen gloriosas
ante los gases envenenados
que expelen las verdes cobras.

Mi mente se congela
y se petrifican mis ojos
ante la Medusa de la corrupción
ante la Hidra de la injusticia
ante la felonía y el deshonor.

Hoy solo se escucha
el canto solemne
del antiguo honor de los soles,
de aquellos héroes pretéritos
de lanzas tricolores
y espadas virtuosas
que lucharon por su nación.
Una vigorosa remembranza
de sangre y patria
que con nostalgia se disuelve
en las páginas de los libros.

Se me agota el grafito,
se me acaban las hojas
y se me vuelan las letras
de tanto escribir en el viento.

Ya los nubarrones cubrieron el cielo
y la tempestad deviene impía
sobre las curtidas manos
que encadenadas imploran Libertad.




 

















sábado, 30 de abril de 2016

Poema: Indigno

















Por Ernesto Marrero

Del libro: El tiempo y su Legado

Dulce veneno el que brota
de los labios del Indigno.
Imán que atrae
al ignorante
y a los serviles gusanos
que se arrastran
sobre las verdes arcas

Aunque en un cáliz de oro
se sirva este veneno
su dosis es letal:
*Adormece el discernimiento.
*Pulveriza el honor.
*Desmiembra sociedades…

A pesar de que esta toxina
infecta a la nación
que lentamente agoniza,
a la nación que se
hunde en la fosa
de la desesperanza
y en la rancia pólvora
del criminal protegido.
Existe un antiveneno
que la neutraliza: “La dignidad”…
Un poderoso antídoto
que disuelve las mentiras
y destruye las garras
del buitre opresor.
Antídoto que se debe adquirir
con urgencia…
“aunque suele escasear
muchas veces
en la farmacia
de la conciencia”