Ernesto Marrero plasma en sus libros una visión inspiradora de la vida
De la mano de los nuevos libros
que ha bautizado: Quisiera Contarte Algo y El Jardín
de la Existencia, el escritor Ernesto Marrero Ramírez brinda
valiosas herramientas reflexivas que impulsan el crecimiento personal,
profesional y social, así como el cultivo de valores éticos y morales, que
brindan un sentido profundo a nuestras vidas.
“Quisiera contarte algo es
un libro compuesto por doce cuentos que llevará al lector a recorrer diferentes
aspectos del ser humano, así como su manera de pensar y actuar. Las caídas en
el camino, nacer y morir, el dolor y la alegría, aspectos duales que se
contraponen en nuestras vidas y que a su vez nos sirven para descubrir el
potencial de cualidades que habitan en nuestro interior. En otras palabras, una
forma de despertar hacia un sentido más profundo que nos construya y nos
conduzca hacia un trabajo con legado humanitario, sustentado por la dignidad,
la justicia, la libertad y la trascendencia” – expresó Marrero para
dibujar la visión que plasma en esta publicación-.
Por otra parte, el destacado
autor manifestó que “El jardín de la existencia, expone, a través del
género de la poesía, un sentido de vida, una reflexión sobre nuestra razón de
existir, una manera de pensarnos y pensar nuestro momento histórico. También se
intenta rescatar la esencia del amor, señalar algunas de las adversidades que
en la actualidad nos abaten, encontrar una ética que pueda afrontar los
antivalores que parecen propagarse cada día más, y entender que somos seres
finitos, porque esta existencia es temporal y, por lo tanto, estamos de paso
por esta vida” – afirmación a la que añadió , “Estos son sólo algunos de los
objetivos que persigue el libro, y digo algunos porque la poesía es un universo
interpretativo y cada persona puede leerla y, a la vez, descifrar el mundo que
lleva dentro de sí. Cada quién tiene sus propias vivencias que lo construye, y
con lo cual ayuda a construir a otros y a su propio entorno”.
¿Qué le motivó a escribir obras
que aborden el crecimiento personal, el hecho de encontrar un sentido a
la vida y la siembra de valores morales en el marco de la sociedad?
La respuesta a esta pregunta está
en el mismo proceso de autoconocimiento que vengo difundiendo. El ser humano
debe tratar de ser auténtico, de reconocer sus potenciales, desarrollarlos y no
quedarse en el marco de una sociedad que nos arrastre a caminos que no queremos
ni debemos transitar. Pero a veces, corremos como manadas en una estampida sin
saber a dónde vamos ni quiénes somos, a esto es lo que llamo “mente de manada”.
Como decía Martin Heidegger, la mayoría de las personas vivimos en
“estado de interpretado”.
Así la sociedad nos piensa y los
factores de poder nos van creando deseos y necesidades, en muchos casos
ficticios, y terminamos disueltos dentro de la sociedad sin saber siquiera qué
es lo que realmente quisiéramos hacer o en qué área pudiéramos desarrollarnos a
plenitud.
Su Hoja de Vida
Ernesto Marrero Ramírez nace en Caracas, el 21 de
Agosto de 1969. Es Licenciado en Administración, realizó
estudios de postgrado en Filosofía Práctica en la Universidad
Católica Andrés Bello, así como estudios de psicología analítica y
existencial. Es miembro de la Sociedad Venezolana de Filosofía.
También es investigador y articulista sobre temas orientales y de corte
existencial. Ha escrito para varias revistas y periódicos. Es reconocido en el
mundo literario por su serie: El Pececito que quería ser humano - Búsqueda
Interior- , y la segunda parte: - Conciencia y transformación
social-. Además de haber publicado: Quisiera Contarte Algo, El
Jardín De La Existencia, El Futuro Nos Alerta, La
Leyenda del sabio de la Montaña, Y ahora, ¿por dónde empiezo?, Cuando
tenga tiempo, empiezo, y Pasajes secretos del Alma, entre otros
títulos. Se ha destacado como conferencista en instituciones educativas y
eventos especiales, realizando ciclo de charlas y talleres dirigido a los
jóvenes.
“Culminé mis estudios de bachiller
desorientado en cuanto a mis profundas inclinaciones, pero con muchas ganas de
estudiar y así emprendí una carrera que en aquel momento venía repuntado, como
era la administración. Lo interesante era que muchos de mis amigos me
comentaban que yo debí haber estudiado psicología o filosofía y así me convertí
en una especie de consejero. Con el tiempo fui acentuando mis procesos de
autoanálisis y a percatarme que desde pequeño vivía rodeado de libros y siempre
había querido escribir uno, era un sueño que tenía que cumplir. Comencé con la
filosofía y la psicología oriental y luego pasé a estudiarlas bajo la visión
occidental, donde las vinculé con la literatura”- dijo el autor-.
¿Cuál podría decir que es su
fuente de inspiración a la hora de escribir?
Considero que mi principal fuente
de inspiración es nuestra sociedad, los valores y antivalores que en ella
fluctúan, las injusticias que a diario se presentan, la actitud del ser humano
ante el devenir de su existencia, ante una vida finita que tarde o temprano
terminará por dejar. El adormecimiento en el que nos sumerge la cotidianidad,
la loca rutina de una vida cosificada que termina por sustituir al ser por el
tener y nos desvía del proceso de autoanálisis y por ende del autoconocimiento.
Otro factor de inspiración es el desarrollo de una conciencia crítica que nos
ayude a entender nuestro momento histórico y a percatarnos de la
responsabilidad que tenemos en nuestras vidas ante las decisiones que asumimos
o que dejamos de asumir, con lo cual participamos en la construcción de nuestro
tiempo.
¿Cómo puede definir su
orientación como escritor y en lo personal qué lectura prefiere en sus ratos
libres?
En mis escritos hay una
combinación entre la literatura (como eje central), la psicología (dentro del comportamiento
de los personajes y su posible reflexión para lograr una transformación) y la
filosofía (básicamente existencialista, donde la finitud de nuestras vidas, el
autoconocimiento, como visión socrática, y el sentido de responsabilidad
sartreano, ante nuestras decisiones que compromete al individuo con toda
la humanidad, se fusionan para encontrar un sentido a nuestra existencia).
Aunque vivamos en la
posmodernidad (donde todo es justificado aun siendo injustificable) y la
sociedad pareciera albergar un sinsentido, un profundo vacío existencial
difícil de llenar, siempre hay una oportunidad para mirar hacia atrás, rescatar
los mejores momentos y traerlos nuevamente al presente para fortalecerlo y
reconstruirlo. Eso también lo tienen mis escritos, en especial la poesía.
En mis ratos libres me gusta leer filosofía, poesía y algún tipo de literatura
que me deje un mensaje, un cambio, un aprendizaje.
¿Qué considera que le falta por
escribir? ¿Qué le falta por hacer en el ámbito profesional a modo general?
Hasta ahora he escrito en cuatro
géneros literarios: poesía, fábula, cuento y novela. Creo que en el futuro debo
escribir algunos ensayos.
En el ámbito profesional es de
vital importancia profundizar en las investigaciones de los procesos históricos
y sociales de los últimos tiempos. Además de proseguir con el trabajo literario
tanto con los jóvenes como con el público en general, en mi labor de sembrar
conciencia y valores a través de las letras.
¿Qué consejo podría brindarle a
los jóvenes, a las nuevas generaciones que aspiran iniciarse y/o hacer carrera
en el oficio de escribir?
Escribir,
escribir, escribir… insistir, insistir, insistir. Que recuerden que sus
letras son ladrillos que pueden servir para destruir o para construir
sociedades, así como para dormirlas o despertarlas.
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